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Además de la yerba...

Obedeciendo a costumbres regionales en algunos casos o a su propio gusto o curiosidad en otros, algunos cebadores suelen agregar a mate distintos aditivos con el fin de modificar su sabor, aroma o apariencia. Si bien no existen límites ni convenciones al respecto de la calidad o cantidad de los mismos, se enumera a continuación los más comunes:

Cáscara de naranja o limón fresca o seca;
Gajo de menta, yerbabuena, poleo, cedrón, peperina, boldo, u otro yuyo fragante;
Una cucharadita de café;
Yema de huevo revuelta en azúcar molida agregada en cada cebado (muy vistoso por la espuma que forma).

Mates largos, mates cortos

La diferencia se hace en relación a la cantidad de agua con que es llenado el mate.
La duración recomendada de un mate (aquella en que el placer de tomarlo y su sabor encuentran un equilibrio natural) es de dos a tres sorbos más o menos normales. Podemos concluir entonces que no influirá en esta clasificación el tamaño físico del recipiente, sino la proporción que corresponde a la cebadura dentro de éste.

El tamaño del recipiente nos dará una idea del uso a que está destinado, debido a que la cantidad de yerba que éste pueda alojar está directamente relacionada con el rendimiento de la cebadura (cantidad de mates que puedan cebarse sin necesidad de arreglo o renovación), correspondiendo el mate de mayor tamaño generalmente a un uso grupal y el más pequeño al matero individual.

Influye sí la calidad de crecedora o no que pueda tener la yerba utilizada. Si la yerba es crecedora, se hinchará paulatinamente restando capacidad a la calabaza y, en consecuencia, acortando los mates. Para remediarlo, el cebador deberá hacerlo "bostear", es decir, valiéndose de la paletilla de la bombilla, desalojar una porción de yerba a fin de recuperar la capacidad originalmente destinada al agua.
Es el cebador quien deberá poner a prueba su conocimiento del mate (la capacidad de la calabaza) y la yerba utilizados, para armar la cebadura con la proporción correcta, a fin de lograr mates de una duración adecuada.
Por último, cabe señalar que un factor que indirectamente influye en la duración de los mates es la temperatura del agua que, aún cuando no varíe en su cantidad, actúa sobre la percepción del tomador, haciéndole acortar o alargar los sorbos. Así, para una misma cebadura, el agua más caliente nos dará la sensación de un mate más largo, y el agua de menor temperatura, de un mate más corto

Como cebar un buen mate


Esta es una infografia publicada por Clarín en el 2005.
La información completa: acá



Tomá mate



Una sencilla forma de hacer un mate argentino

Preparar el mate

Tortas fritas


Generalmente, en un día lluvioso que impide las labores al aire libre, es una costumbre de la patrona prepararlas. Un amasijo con harina, agua, sal y grasa, sobado con sus puños para que resulte una masa tierna, estirada y cortada informalmente o en pequeños bollos, ahuecado con el dedo, dando forma a una tortita, se fríe en grasa de vaca, cerdo o de oveja. Calentita y pasadas por azúcar, las tortas fritas acompañan el mate en interminables rondas, donde las anécdotas son elemento de interés para alegrar la ceremoniosa reunión. Como en el asado, los aplausos son de norma para la cocinera.

Poder disfrutar del sabor y el olor de esta masa simple, nos hace acordar de nuestra niñez, de nuestras mamas o abuelas, motivo siempre de un renovado y nostálgico momento. Son las clásicas masas fritas que acompañan una verdadera mateada. En Argentina, las tortas fritas hacen parte del folclore. y acá te explico como prepararlas... Ideal para esos días lluviosos.

El curado final

Curar un mate es la parte más importante, después de la primera fase todavía es aconsejable un periodo de adaptación distinguiendo si la calabaza será destinada para mate amargo (galleta) o mate dulce (poro). Nunca compres mates baratos de madera o que tengan pequeñas grietas. ya que estos no pasan la parte del curado.
  • Curado para Mate Amargo
En el caso de mate amargo llenar la calabaza con yerba nueva, agregar agua hirviendo y dejar descansar hasta el día siguiente. Esta infusión terminará impregnando las paredes del recipiente y puede considerarse ya listo para disfrutar de una ronda de mate. No obstante el primer mate se ofrece a un desentendido, porque en el caso de no estar bien, al final ha sido para un “zonzo”.
  • Curado para Mate Dulce
En el caso del mate dulce, llenar el mate con agua, azúcar y sacudirlo hasta que las paredes del interior queden impresas en azúcar. Cómo segundo paso dejaremos que se seque, lo enjuagamos con agua caliente-sin hervir- y lo cargamos con yerba humedecida con agua caliente. Por último esperar 24 horas y lavarlo bien.

Otra técnica es echar adentro de la calabaza un terrón o dos cucharaditas de azúcar y una pequeña brasita de leña bien encendida. Se tapa la boca y se agita haciendo que la combustión de azúcar y sus humos endulcen y perfumen la corteza interior de la calabaza. Luego conviene hacer unos cuantos mates, chuparlos y tirarlos, antes de empezar a disfrutar de unos buenos mates.

Curar el mate

Este proceso está destinado únicamente para aquellos que tengan sus paredes internas la capacidad de quedar impregnadas con el "espíritu de la yerba", y no transmitan a la bebida sabores extraños, aunque el curado del mate se prolonga durante toda su vida útil como recipiente.
Curar un mate, significa el proceso de adaptar el recipiente fabricados con materiales porosos, especialmente (y por excelencia) los construidos con una calabaza ahuecada, pero también los de madera.
Pero fundamentalmente es para evitar que no se raje con el agua caliente e impedir la formación de hongos y moho.

Técnicas:
  1. Para hacer el curado se deja el mate preparado (como si fuéramos a tomarlo) por un tiempo antes de usarse por primera vez, generalmente de uno a cinco días. El tiempo depende del grosor del material.
  2. Otra es la misma que la anterior, pero dejándola un día, limpiarlo y volver a repetir el proceso dos o tres días hasta que quede tapado todos los poros.
  3. Untar con manteca o aceite cubriendo sus poros (yo prefiero usar manteca). Esta técnica sirve para alargar la vida útil del mate y es la más recomendable si querés comenzar a utilizar el mate lo antes posible. El proceso durará alrededor de 3 horas cómo mínimo.
  4. La última técnica es llenar el interior del mate con yerba húmeda de otra cebada e ir agregando agua tibia sin permitir que se seque. El tiempo de este proceso no debe ser menor a 24 horas.
  5. En el caso de mate de hueso, hay que dejarlo en remojo con agua y detergente por lo menos 24 horas. De esta forma eliminarás todos los factores que producen un gusto desagradable en este tipo de mates.
  6. Hay otras opiniones, que dicen que el mate se cura cebando.
De la misma manera, aquellos mates construidos con materiales no porosos, como los de plástico, vidrio, porcelana, aluminio o cerámica, son los denominados incurables, porque una vez lavados, pierden todo recuerdo del sabor de la yerba, así tengan años de uso. Estos últimos son ideales para los indecisos, que un día toman amargo y al otro dulce.